Archivos para 9 mayo, 2020

Madre atenta al bien de todos los hombres, ruega por nosotros

Nos resulta muy difícil no pensar en nosotros mismos y en nuestras cosas. Hace falta mucha generosidad y desprendimiento de sí, mucho abandono en Él, para preocuparse de las cosas de Dios y dejar que Él se ocupe de las nuestras como quiera y cuando quiera. Nos pueden esos entusiasmos generosos de un momento, que fácilmente nos hacen poner la mano en el arado, pero luego no hacen surco en la tierra, porque se preocupan más de labrar y arar en su propio campo que de roturar y sembrar en las cosas del Señor. Hay muchos que trabajan en la Iglesia para sí mismos y, en nombre del Señor, terminan yendo a lo suyo y buscando sólo su propia gloria y beneficio.

María Madre nos enseña a salir al encuentro y adelantarnos a las necesidades de todos. Si Ella se preocupó del vino que faltó en aquel banquete de bodas en Caná, ¿cómo no se preocupará de todos esos vinos que faltan tan a menudo en el fatigoso día a día de nuestra vida? Ella vela con corazón solícito de Madre por el bien de todos sus hijos, aunque te parezca que en esa situación difícil, en esa dificultad, en esa enfermedad, en ese fracaso, en esa pequeña noche que sufres, en ese dolor o sufrimiento ni está Dios ni ves que sea un bien para ti.

Que Ella nos enseñe a salir de nosotros mismos y a olvidarnos de nuestros intereses egoístas, para estar atentos al bien de los que nos rodean. No olvides que tu solicitud por ellos es solicitud por el mismo Cristo en cada uno de los miembros que forman su cuerpo.

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