Archivos para 4 julio, 2019

Tendemos a la pereza

A todos nos ha venido en algún momento la desgana por hacer las cosas. Los motivos puede ser diversos: un malestar físico, excesivo cansancio, el calor, etc. Pero hay otra desgana que puede provenir de un estado anímico más profundo… o  a causa del pecado.

San Pablo, experto en humanidad, nos dice que hay en cada uno de nosotros esa huella del pecado que hace que nuestros buenos deseos no se identifiquen con nuestras obras: “Descubro, pues, esta ley: aun queriendo hacer el bien, es el mal el que se me presenta” (Rm 7,21). La respuesta que da el Apóstol es la de vivir en Cristo, que ha vencido a la muerte y al pecado.

Una de las consecuencias de la pereza es la denominada desidia, que es el desinterés por las cuestiones del espíritu. Así pues, cuando nos apartamos de la gracia: nuestra vida de oración, acudir a los sacramentos, etc., se da esa tendencia natural del “no hacer nada”, haciendo presa en nuestro ánimo. Pensamos que Dios nos ha dejado de su mano… ¡Gran mentira!

¿Estado anímico que te lleva a la depresión?… Entonces, ve al médico. ¿Falta de ganas por rezar?… Entonces, reza más. Así lo vivió Jesús en el huerto de Getsemaní: “No se haga mi voluntad, sino la tuya”.

RECOMENDADMOS: Carmen Álvarez Alonso, Semántica del cuerpo y de la diferencia sexual. PEDIDOS A materdei@archimadrid.es