Archivos para 23 enero, 2019

Vivir en el género apocalíptico

Cuando hace algunos años atravesamos la frontera para dar comienzo al siglo XXI, muchas voces se alzaron para pregonar el fin del mundo. Gritos alarmistas hablaban de la conjunción de los astros, o del cumplimiento de profecías milenarias, que anunciaban el término de nuestros días con signos más o menos fatalistas. Una vez más, esa pretensión, por parte del hombre, de ser dueño de la historia, le hace morder el polvo de la insensatez y anclarse en la irrealidad de sus fantasías.

La demanda de novedades, cambios, progresos, o como queramos llamar a todo aquello que huela a exclusiva de portada dominical, nos hace débiles ante la realidad de lo cotidiano. La rutina hace presa en nuestras vidas y queremos sustituir el aburrimiento con sorpresas que nos deslumbren, aunque sea a costa del Apocalipsis terráqueo.Vivir con los pies en la tierra no significa andar a rastras como los reptiles. Hay en ti un corazón capaz de alzarse hasta el cielo y llenar de sentido sobrenatural ese día a día con la presencia de Dios en cada uno de nuestros afanes.

Los cristianos no somos fatalistas, ni nos dejamos llevar por el pesimismo. Todo lo contrario. Sabemos disfrutar de esas pequeñas cosas con las que Dios nos regala, desde que nos levantamos hasta que nos acostamos, y les damos su justo valor de infinitud, porque llevan en sí una gran carga de cariño y gratitud. Son también los detalles de convivencia, de correspondencia, de generosidad, los que avalan que el mundo, pase lo que pase, sólo tiene sentido cuando en el horizonte se abrazan el cielo y la tierra, como un gran beso que Dios deposita en mi frente recordándome, por enésima vez, que nunca estoy solo. Dejemos ese alarmista género apocalíptico para los estudiosos de las estrellas y horóscopos, y centrémonos en ser vasos comunicantes de ternura y alegría. Reinventemos el “género” del amor de Dios. 

RECOMENDAMOS: Carmen Álvarez Alonso, Teología del cuerpo y Eucaristía. 

disponible ya en iTunes y en Amazon