El cántaro olvidado

Aquella mujer samaritana, como otros días, cogió su cántaro para ir a buscar agua al pozo de Siquem. Escogió, como otras veces, el momento del día en que, con toda seguridad, no se encontraría con las vecinas. Evitaba así toparse con la mirada acusadora de quienes comentaban de boca en boca su desordenada vida, llena de escándalo y de pecado. Era el momento del día en que apretaba más el calor, pero se agarraba fuertemente a aquel cántaro con el que todos los días saciaba un poco la sed de sus mediodías. Así llevaba también el corazón: ardiente, vacío, deseoso de encontrar un poco de amor que saciara la tremenda sed de su alma. Y, aunque todos los días intentaba llenar su corazón de barro con el agua de su pecado, siempre acababa vacío, como aquel cántaro que tanto sabía de sed, de soledades, de ardores y desencantos.

Aquel día, a pesar de los escandalizados discípulos, la sed de su pecado se encontró por fin con el amor infinito de Dios. Ella misma se convirtió en agua que corría por las calles anunciando que el Señor estaba entre ellos. Aquel día muchos samaritanos creyeron en El y hasta le rogaron que se quedara con ellos unos días. La mujer dejó atrás su pasado. Y allí, junto al brocal del pozo de Siquem, dejó olvidado el cántaro de sus pecados, tan vacío como siempre y ya sin valor. ¿Tendremos tu y yo la valentía de esta mujer? ¿Por qué te empeñas en saciar la sed de tu alma con ese pequeño cántaro de cada día que vas llenando de vanidades, de orgullos, de egoísmos, de comodidades, de omisiones, de excusas y justificaciones? ¿Cuántos rodeos darás hasta que te entregues de verdad al Señor y decidas acercar tu boca sedienta al agua de su intimidad? No te canses, en tu oración diaria, de acercar tu cántaro una y otra vez a este manantial de vida que es el amor infinito de Dios. 

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Comentarios

  1. Fresia Burga Cisneros dice:

    Han presentado a LA MUJER SAMARITANA de una manera muy especial.
    Nos podemos, (me), puedo ver reflejada en esos vacíos que tratamos de solucionar, pero
    sólo la Misericordia del Señor puede hacerlo con su infinito amor a que entremos al camino recto.
    Cómo dice en la lectura: ¿ tendremos la valentía de esta mujer?

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