“Siempre prontos para dar razón de vuestra esperanza” (1 P 3,15)

Tienes que cultivar tu fe, si no quieres que la semilla de tu vida cristiana quede infecunda entre las piedras de tu ignorancia. La falta de formación hace que muchos cristianos, carentes de criterio y faltos de solidez doctrinal, floten como corchos a merced de las opiniones, modas, bulos, sentimentalismos, tendencias devocionales, dimes y diretes que van y vienen por el ambiente o los medios de comunicación.

Es importante la formación para saber dar razón de tu fe a otros y para crecer en tu propia vida interior, que se verá más cimentada y enriquecida a medida que vaya ahondando más en los sustratos de esa rica tierra doctrinal en la que debe estar enraizada. Has de conocer a fondo la Palabra de Dios, seguir de cerca el magisterio y la palabra del Papa, estar al día de la enseñanza de tu obispo, ahondar en el conocimiento sistemático y científico de las verdades de tu fe, tener criterio cristiano sobre temas de actualidad. Has de ahondar en el conocimiento de tu fe, si no quieres fluctuar entre los extremos de las ideologías que te manipulan con verdades a medias, o contadas por segundos o terceros.

¿Ves con qué dedicación y paciencia enseñaba el Maestro a las gentes? ¿Te has preguntado por qué ese atractivo irresistible que despertaba su enseñanza entre los más sencillos de aquellas tierras? No era sólo su doctrina, era sobre todo su vida lo que más daba razón de El. Ahí tienes el trípode en el que debes sustentarte: el testimonio de tu vida, la formación doctrinal sólida y una intensa y profunda vida interior.

RECOMENDAMOS: Carmen Álvarez Alonso, Teología del cuerpo y EucaristíaDisponible ya en iTunes y en Amazon

Opina

*