Necesitas la dirección espiritual

No creas que solo llegarás muy lejos en los caminos de tu vida interior. Todos necesitamos contrastar y objetivar con alguien más experimentado los pasos que vamos dando en nuestra escalada interior. Aunque Dios podría hablarte directamente, la ley de la encarnación le hace servirse de las mediaciones humanas para hacerte ver qué quiere de ti.

Busca una persona de experimentada madurez humana, de profunda y veraz vida de oración, entrenada en virtudes y muy desprendida de sí misma, de sólida formación doctrinal, con fuerte sentido de la comunión eclesial, capaz de escuchar con misericordia y de discernir con fineza los movimientos de tu alma. No importa que sea clérigo o laico. Sí importa que sea uno de esos “amigos fuertes de Dios”, capaz de aunar con naturalidad y normalidad lo más divino y lo más humano. Por tu parte, sé siempre muy sincero abriendo tu alma y confiando todo aquello que puede venir de Dios, del demonio o de ti mismo. No te importe reconocer tus debilidades, limitaciones, defectos y caídas, si así ayudas al médico a sanar tu alma. Busca el consejo ponderado de quien ya ha pasado por tus mismas oscuridades y deja que desde su atalaya divise ese paisaje de tu alma en el que Dios continuamente te habla. No te importe lo empinado y tortuoso del camino cuando vas de la mano segura de un buen lazarillo. 

RECOMENDAMOS: Carmen Álvarez Alonso, Teología del cuerpo y EucaristíaDisponible ya en iTunes y en Amazon

Opina

*